Batusay

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martes, mayo 16, 2006

Conmemorando a aquellas valientes mujeres quemadas en esa fabrica

Creo profundamente que la esencia de mi modo de ser y de pensarSe la debo en gran parte a las mujeres que han estado en vida.Son de carácter fuerte y corazón tierno, inteligentes y soñadoras.Torturadas, despreciadas, insultadas, cariñosas, incluyentes y solidarias.Entre ellas me es permitido sacar el alma y sacar mis miedosAutorizado para sentirme vulnerado y necesitadoMientras que en sus brazos aprisionándome contra sus pechosme hacen sentir envientrado.Muchas de ellas viven en puntas de piepara no molestar a nadie por su presencia,se consagran al servicio de su marido y de su prole de hijospara conseguir un sencillo titulo de esposa ejemplar,madre abnegada o silencioso ejemplo de virtud,jamas una queja, se le ha embutidola idea que no tiene ningún derecho de ser.. ella, Mujer.Se le celebra su maternidad, se le regala una flor, una tarjeta, una felicitaciónPero ¿se la da espacio de ser, de permitirse? ¿se la apoya, se le respeta, se le ama?Espero nunca dejar de hacerlo y si me ves en l contrarioHaz que he muertoBatusay

domingo, abril 30, 2006

"Oración de un papá"

Dame señor un hijo
que sea lo suficientemente fuerte
y audaz para vencerse a sí mismo
cuando tiene miedo;
un hijo que orgulloso
e inflexible en la derrota,
humilde y magnánimo en la victoria.
Dame un hijo que no doble la espalda
cuando debe alzar la cabeza;
un hijo que sepa conocerte
y conocerse a sí mismo.
Condúcelo, te ruego,
no por un camino cómodo,
sino por un sendero áspero,
y deja que allí aprenda a luchar
y a sentir compasión
por el que es débil.
Dame un hijo fuerte de corazón,
que tenga ideales nobles;
un hijo que se domine a si mismo
y que avance hacia el futuro
antes de querer dominar a los demás.
Después de haberle dado todo esto,
dale el sentido del buen humor,
de tal forma que siempre
sea un hombre serio, pero que nunca
se tome a sí mismo demasiado en serio.
Dale humanidad para que pueda
recordar siempre
la simplicidad de quien es grande,
la imparcialidad del verdadero sabio,
la suavidad de quien es
verdaderamente fuerte.
Entonces yo, su padre, osaré murmurar:
no he vivido en vano.
Douglas Mac. Artur